jueves, 5 de julio de 2012

Mercado Asegurador Venezolano luego del 7O


Muchos hemos estado revisando los escenarios socio-políticos de Venezuela, luego del resultado de la Elecciones Presidenciales en Venezuela, donde definitivamente, existen más de dos (2) escenarios, pero, para hacer más dinámico este paper, prefiero tomar nada más que los escenarios elementales, que permanezca el actual gobierno o que cambie.
Ya el actual gobierno ha demostrado su animadversión por cualquier segmento comercial que produzca rentabilidad y de la que él no participe activamente, así lo ha demostrado durante sus paupérrimos y, utilizando palabras del candidato del gobierno, pírricos 14 años de control estatal. Para quienes leen este papel y no están al tanto de algunos antecedentes particulares del sector, puedo nombra un par de ellos, quizás los que de alguna forma engloban el mayor golpe al sector, el primero, la promulgación de una nueva Ley de la actividad aseguradora, aun sin reglamento, y la segunda, la expropiación de algunas empresas de seguros que han pasado a manos del estado.
En particular la ley de Seguros, obligo a realizar a las aseguradoras, ajustes financieros importantes, modificaciones estatutarias, cambios de juntas directivas, separaciones de Holdings, cambio de políticas de suscripción, ajustes de tarifas, suspensión y eliminación de canales alternativos de distribución e innumerables cambios más, que sería inútil detallar el día de hoy.
Con estos antecedentes, trataremos de imaginarnos, los dos escenarios básicos y elementales posibles que afectaran al sector seguros dependiendo del resultado de la elecciones presidenciales del próximo 07 de Octubre del presente año.

El primer escenario será el de la continuidad. Está visto que si el actual gobierno ganara las elecciones, las acciones en contra de muchos sectores se radicalizarían hasta tal punto, que se presume, por algunos entendidos, que pudieran haber persecuciones políticas a aquellos que de alguna forma u otra apoyaron hasta esa fecha al mal llamado “majunche”, candidato de la oposición Venezolana. Esto significaría, que cualquiera que hubiera financiado a la oposición, se vería entre la espada y la pared, marcado por el gobierno, el cual utilizaría cualquier recurso legal existente, y si no lo hubiera lo inventarían, para embestir en contra del financista; solo imaginen el escenario acotado al sector seguros. Cualquier empresa hoy por hoy, está recorriendo el camino en la cuerda floja, como decía uno de muchacho “el que se resbala pierde”. Desde ya conocemos por lo menos un caso de una transnacional que se ha desprendido de su representación en el país, la razón es simple, riesgo político, imposibilidad cierta de repatriación de dividendos, lo que simplemente significa, que en algún momento, tendremos quizás una aseguradora menos en el país; existen otros casos semejantes, cuyos accionistas extranjeros, están realizando maniobras que pudieran dar al traste con otras compañías. Pero no se alarmen del todo, existen otras que aun confían en que esto no ocurra. Lo que no prometemos, es que de darse el resultado que favorezca al partido de gobierno el próximo 7O, aquellas transnacionales que aún permanecen en el país, inicien sus respectivos “Due Diligence” para desprenderse de sus operaciones en el país; consecuencia de esto, veremos cómo se deteriorara el mercado de seguros en Venezuela y no por que no existan aseguradoras 100% capital Venezolano en el país, sino, porque se perderá credibilidad en el, sumado a una posible persecución del gobierno.
Ya es sabido por todos, que el gobierno apunta a reducir la rentabilidad de las aseguradoras y de las prestadoras de servicios de salud privadas en el país, léase clínicas  privadas, al impulsar un baremo general para todas ellas, sin considerar factores importantes que afectan directamente el costo de la salud privada en el país y por consiguiente, los costos de las pólizas de seguros, que tienen un alto grado de reaseguros internacional. Todos los insumos necesarios para la prestación de servicios en las clínicas, son importados. El gobierno tiene las dos puntas de la cuerda con la que podrá ahogar el sector hasta que sucumba ante sus exigencias, provocando, equivocadamente, la rendición del sector ante sus exigencias a cambio de continuar activas. ¿Qué le impediría al Gobierno realizar esta estrangulación? Simplemente sus propios intereses, reducir el mercado asegurador, garantizaría de alguna forma, captar más asegurados en sus empresas de seguros, las cuales tiene que mantener, pues su ineficiencia demostrada en el manejo de la salud pública es aplastante y de alguna forma, se aprovecha de la eficiencia del mercado asegurador, para trasladar la responsabilidad de la carga; de hecho, lo demostró al promulgar el decreto de las “Pólizas Solidarias” y las prohibición de las “Claves de Emergencia”. Si aun no están convencidos de la situación, solo ingresen a la página web de la Superintendencia de la actividad aseguradora y noten con que relevancia impulsan el tema de “los problemas para ingresar a emergencia en las clínicas privadas”, cosa contradictoria cuando muchos Venezolanos tienen que deambular por los centros hospitalarios para ser atendidos porque no hay insumos o camillas.

El segundo escenario es el que muchos esperan con esperanza, que el próximo 7º gana la opción de la oposición, de la mano de Henrique Capriles. Ahora bien, ¿cuál sería el escenario?, pues si se quiere, no mucho mejor que el anterior. Aun cuando no está latente el acto persecutorio, existen otros factores que modificaran al sector asegurador de manera importante. El primero, que todos sabemos que la derogación de leyes, decretos y restricciones serán de la noche a la mañana y mucho menos de todas aquellas que uno quisiera. Otro punto es el desmontaje del aparato regulador cambiario, que ni si quiera en sus dos primeros años de gobierno desaparecería, de hecho, ese desmontaje apuntaría a mas de 4 años, pues de lo contrario, la fuga de capitales seria historia; el Gobierno de Capriles, debe primero garantizar estabilidad económica, un marco legal solido y tranquilidad a los inversionistas para entonces dar los primeros pasos para la eliminación gradual del control cambiario.
También debemos considerar en este escenario, que definitivamente, la caída gradual del precio del petróleo, afectara la balanza de pagos y por ende, la contracción económica que sufrirá el país será importante, sobre todo con los compromisos financieros internacionales que tiene el país. Esto provocara una decantación natural de aquellas empresas del sector que sean menos fuertes, lo que en consecuencia, significara la desaparición de empresas del sector, reduciéndose este de manera significativa, aun cuando en apariencia muestre signos de crecimiento en cifras absolutas, que obviamente, estarán infladas por efecto de un crecimiento vegetativo de la cartera de pólizas.
Sociedades de corretajes de seguros y reaseguros, aseguradoras, reaseguradoras locales e internacionales, irían cerrando sus puertas o en el mejor de los casos, fusionándose con otras para poder subsistir a una escenario completamente adverso. Claro está, que el hecho de que las políticas de estado sean distintas, que se muestre por parte del gobierno, no solo actitud, sino también hechos de reales ajustes que apunten a una reconstrucción del aparato productivo del país, dibuja un panorama más alentador, pero cuidado, quizás el tiempo que deba transcurrir para alcanzarlo sea largo, tanto que muchos caerán en el camino por falta de agua y perecerán por deshidratación, como cuando se deambula por el desierto.
Como vemos el escenario, en cualquiera de los dos casos, creemos que este es el momento de analizar la situación actual de cada empresa, buscar acortar distancias entre ellas y acercarse a quienes tienen mayores fortaleza, a fin de alcanzar acuerdos que beneficien a ambas partes, fortaleciéndose de cara a cualquiera de los dos escenarios posibles en el país. No es descabelladlo en pensar que algunas fusiones sean necesarias hoy, para poder sobrevivir al futuro.

De cualquier manera, seguiremos observando los acontecimientos en pleno desarrollo, como dice el tuerto.